La forma del abdomen es el resultado de la interacción de una serie de estructuras (óseas, musculares, grasa, piel…) Según influya una u otra estructura podemos personalizar la actuación quirúrgica.
En ocasiones la deformidad abdominal es debido a una excesiva desviación anterior de la columna vertebral en la zona lumbar lo que ocasiona una abdomen con excesiva protusión. En este caso, el cirujano plástico poco puede hacer ya que la estructura que origina el problema es la columna vertebral.

El contenido del abdomen (vísceras, intestino…) también influye en la forma del abdomen. Hay pacientes con el abdomen distendido debido al aumento del componente interno: Vísceras aumentadas de tamaño, depósito de grasa en intestino… Podemos actuar en los casos severos con cirugías en el aparato digestivo y en los casos leves con dietas de adelgazamiento para disminuir el componente graso intestinal y después si procede, actuar de forma quirúrgica.

El ejemplo claro de estos casos son los pacientes que han sido sometidos a tratamiento de obesidad mórbida mediante by-pass intestinal. Tienen una disminución importante de la grasa intestinal, lo que produce que la pared y la piel abdominal están flácidas. En este momento es donde se puede actuar “cinchando” la pared muscular y/o extirpando la piel sobrante.
En los casos en los que el contenido graso sea excesivo y la piel se encuentra sin estrías, se puede actuar con resultado satisfactorio mediante una liposucción de la grasa sobrante (ver liposucción).
En otros casos además del depósito graso importante, también hay un descolgamiento de la piel abdominal por lo que estará indicada una dermolipectomía, es decir, extirpación del excedente piel-grasa.
Es importante tener claros estos conceptos que van a condicionar qué tipo de cirugía vamos a emplear.








